Se necesita un fino oído para percibirla, pero ya está en la ciudad. Todavía no existe el sismógrafo que alcance a detectar el suave, el dulce temblor de la tierra cuando las flores comienzan a buscar su camino para salir a la luz y, en complicidad con ella, entregar su mensaje que es puro color aromado.Es todo, pero eso es un milagro y como bien lo percibió la Galleta Lucrecia es también una murmurada charla que se extiende de una flor a otra para crear un imperceptible concierto que no necesita ser oído para aliviar nuestro espíritu.Quiero imaginar -pero también lo he comprobado- que el humor va mejorando ostensiblemente entre la gente. No es poca cosa: Ya vienen llegando las flores y su pura presencia, su humilde prodigio, nos permite sobrellevar con más calma los arrebatos retóricos y tardíamente ofendidos del señor De Juana en contra de ese ser tan restringido neuronalmente que es Zapatero y su colegita de Andalucia el tal Chavez.
Por cierto que negro que estoy en esa foto , dios mio, ahora mismo me miro al espejo y estoy de color amarillo , necesito volver a la playa de inmediato : ) !!!
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1 Kommentar:
jaja, por lo menos estás de colo amarillo, yo casi ya no tengo color: estoy transparente ;)
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