Mittwoch, 28. März 2007


Mexicano detenido por amenazar con estallar el avión en el que viajaba

EFE. El aeropuerto internacional de Calcutta fue puesto en alerta máxima antiterrorista, precisaron responsables de la oficina de seguridad de la Aviación civil india.

Hoy, voceros de la compañía estatal Indian, indicaron que la Policía de India detuvo a un pasajero mexicano de un vuelo entre Bangkok y Nueva Delhi después de que éste amenazara con hacer estallar el avión con 88 personas a bordo. La nave realizó un aterrizaje de emergencia en el aeropuerto de Calcutta.

El pasajero fue identificado únicamente como un ciudadano mexicano que se encontraba en estado de ebriedad, según la misma fuente.

"El avión, que transportaba 82 pasajeros y seis tripulantes, aterrizó de emergencia a las 09:45 GMT en Calcutta, donde el hombre fue detenido", declaró Ashok Sharma.

Vayamos ahora al caso. Resulta que un mexicano (¿por qué no nos estamos en nuestra casa?) estaba trepado en un avión que recorría plácidamente el cielo de la India. Mi paisano se llama Eduardo Antonio Sebles Ortiz y tiene con Baco una pésima relación que suele terminar cuando el primero mide el piso a puro golpe de uva. Y creo que mi mamá esta en lo correcto cuando afirma: “Si ya pierden toda compostura y le faltan a su señora, es que son unos borrachos”, pues me temo que don Antonio Sebles cumple con largueza los requisitos indicados por mi mamá para considerarse un briago con grado de gran maestro. La nota periodística nada indica acerca de si “mi buen Toñazo” le faltó a su señora que, al parecer, no se hallaba en el avión; pero a todas las demás señoras del avión les faltó hasta la saciedad, hasta que la lengua se le hizo moño y se fue de bruces sobre Rabindra Tagore, azafata del vuelo y nieta del mismo nombre de aquella poeta tan admirada por la Galletita : )

De veras que en México no tenemos el menor control de exportación. A don Antonio Sebles (mi Toñote) jamás tendríamos que haberlo dejado abandonar “La hija de la tormenta” o “Los cinco compadres” que son sus establecimientos naturales y, por así decirlo, su hábitat. No porque sea uno borrachote se pierde el paladar y éste es un dato muy importante para su consideración queridos amigos, se pierde la costumbre de ciertas bebidas y del tipo de delirio que provoca su ingestión masiva.

Una cosa es un megaborrachera con Bacardi y Coca Zero y otra muy distinta es agarrar una de albañil con nanche fermentado y aguardiente Ganges fino. Con el primero, uno recuerda por lo menos el rumbo de su casa; pero con el segundo, y en un avión indio el extravío es total y lo único que quiere uno es cantar las glorias del Brahmaputra sin saber si está uno en trance de reencarnar en perro o elefantito.

Pobre de don Antonio (mi Toñolón); pues ¿cómo no querían que empezara a pegar de gritos y le tirara de manazos al personal, hasta que provocó el fruncimiento general cuando anunció, ya bien pedo, que traía una bom-ba (el silabeo no era debido a que tuviera ganas de darse a entender, sino que no podía hablar más rápido): ¡Miéseoita!, no la quiero estampar, péreme, es-par… ¡tampoco!, ¡péleme seoita! questo es mussrio: No la quiero asustar, o como se diga, pero aquí como me ve, yo traigo una bom-ba… ¡miren a esta idiota, ya sespantó: Lo primero que le diciuno, lo primero que hace!, mi señora miavisto desnudo y se vuelve a dormir.
Como era de esperarse, el avión tuvo que aterrizar forzosamente en Calcuta donde lo esperaba casi la mitad del Ejército inglés (¡detallazo de muchachos!: Le llevaron al Ejército).
Ahora, con la resaca que se carga, mi compatriota se muestra muy quejoso. Comenta que no se siente bien recibido y que ha oído de buena fuente que lo quieren meter a la carcel. Dice que hasta lo golpearon. Pobre de Toñín.







Freitag, 16. März 2007

el quijote dentro de cada un@





solía ser una estudiante ambiciosa, seria, trabajadora etcétera, pero ahora he llegado a un punto, a un estado mental no demasiado lejano a el de un cierto Don Quijote a princpios de una cierta novela del siglo XVII... vaaaale, sí que exagero, pero sí que paso unos días estudiando estudiando estudiando, no dormí más que unas dos o tres horas y hasta que corría peligro de fundir con mi escritorio y hasta que podía eescribir: en resolución, ella se enfrascó tanto en su letura que se le pasaban leyendo las noches de claro en claro y los días de turbio en turbio. y así, del mucho leer y del poco dormir, se le secó el celebro, de manera que vino a perder el juicio... claro, tan grave aún no es, pero la (mala-)suerte que esté ante un portátil con webcam muestra que aparecen ciertas síntomas quijotescas en el comportamiento de la heidnushka ;-)

Dienstag, 13. März 2007

He de volver a decirlo: Me paso la vida correteándome y jamás me alcanzo; cuando llego a donde debería estar, ya no estoy, ya me fui a otra parte. Desde el viernes último, esta sensación se ha intensificado. Siento que hice miles de cosas, pero que dejé de hacer muchas, muchísimas más. El sábado tuve que ir a Merida. Ustedes no lo saben mas que por la prensa, pero Bush esta de visita en Mexico. Y aca a su wey favorio lo enviaron a pasar el dia para ver que todo este correcto. Esta vez no perdí ningún avión, pero hice cosas que mucho me apenan. En el de ida pasó la sobrecargo y me preguntó si quería beber algo en lo que despegábamos. Me pareció correcto solicitar un vaso de jugo de manzana con dos hielos. Me lo trajeron, el avión despegó y yo me dormí de un modo deshonesto. En mi mano estaba el vaso fatal que se fue inclinando e inclinando hasta que ocurrió el penoso drama: Su entero contenido lo volqué en el pubis del caballero que ocupaba el asiento vecino. Fue un rudo despertar. La sobrecargo acudía con trapos y papeles absorbentes; el caballero se negaba a que le trasegaran las noblezas y él personalmente se encargó de paliar sus males mientras me veía con un odio terrible y yo ponía cara de que jamás me había ocurrido un incidente tan embarazoso.En Merida todo marchó bien. Terminé mi trabajo y salí disparado rumbo al pletórico aeropuerto. Subí a mi avión, me instalé en mi lugar y se acercó la sobrecargo a preguntarme si quería algo. Un buen whisky en una dosis aceptable me caería muy bien. Me lo trajeron, despegó el avión, me dormí y ahora fue otro caballero quien fue sometido al tratamiento de conservación criogénica de las gónadas. Cuando yo desperté, él estaba gritando ¡señorita!, ¡señorita! Acudió la señorita y ahí te vamos de nuevo con toallas absorbentes, servilletas y trapos. El caballero II resultó tan pudibundo como el primero y no permitió que nadie entrara en sus terrenos. Yo ofrecía las más floridas disculpas y él sólo decía: Está bien, está bien.

Nuevo Récord perfecto: De dos, dos.

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