Mittwoch, 14. Februar 2007

Con pasos de felpa, sin darse a notar, ya nos cayó San Valentín. De nuevo enfrento gravísimas disyunciones: ¿Le haré el juego a la estupidérrima publicidad que me conmina a comprarle a mi amor un teléfono movil, de ésos que luego se quedan sin señal durante varias horas, para que al final del desbarajuste, la empresa diga que lo siente mucho (nosotros más, güey), pero que ni hablar de una bonificación, o un globo, o una playera?; ¿debo salir a las populosas y amenazantes calles a adquirir un DVD, un CD, un libro de autosuperación (expresión delicadamente idiota), o tiliches varios para mis contados amores y mis incontables amigos?Lo pienso y digo que no. Desde el punto de vista financiero, todavía no me repongo del cimbronazo de diciembre y vacaciones adjuntas y desde el punto de vista moral, lo pienso y no puedo entrarle a la liga del peluche; porque en esto termina todo, en regalar o recibir un peluche con una tarjetita adjunta que contiene algún chiste tan malo, que sólo es aprovechable para los “humoristas” de la Television. No, con eso no puedo transigir. Sería ofender a la Universidad que tanto se esmeró en darle vuelo a mi espíritu y firmeza a mis valores. Ahí están mis amores y mis amigos y está por llegar la oportunidad de hacerles saber lo que los quiero, lo importantes que son para mí y lo indispensables que me resultan para que mi alma viva en estado de gracia. Si en este mundo sólo se pudiera tratar con publicistas la vida sería una pesadilla; pero están ustedes, habitantes permanentes de mi corazón, y eso me permite remontar el vuelo y entender que toda esa morralla humana que produce la Television, es apenas el medio de contraste para que lo humano, lo verdaderamente humano, se haga carne y habite entre nosotros. Pienso. Así las cosas, en plena encrucijada entre lo cutre y lo cheesy y la insoslayable gravitación de los amores, me encuentro a punto de ser nombrado embajador de la perplejidad. Antes, cuando era yo más radical, más arrebatado, probablemente más tonto, borraba de un plumazo la fecha y me seguía de frente hasta el 21 de marzo que es fecha de mucho tronido, entidad y significación.Hoy ya no estoy para dejar pasar la oportunidad de votar enfáticamente a favor del amor. Y no hablo de esos amores espectaculares y ruidosos que ya he vivido y padecido y casi olvidado; hablo de los amigos fieles que siempre me han asistido; de las amigas que han aromado e iluminado mi existencia; de los amores discretos que ni siquiera se confiesan, pero que nos van creciendo en el alma como matita de yerbabuena. Hablo de muchas cosas, de los mil matices descubiertos o por descubrir en los pliegues del manto del amor, de la cercanía, del ánimo de volar juntos sin ser dueños de un expendio de petardos; hablo de ustedes, y anuncio que San Valentín ya esta aqui y que podemos recibirlo con íntima alegría sin necesidad de incurrir en lo cutre.

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