Leo este fragmento de una entrevista hecha a Ángela Becerra:
"Lo que le falta al tiempo es detenerse, pararse, y eso es algo imposible para cualquier ser humano. Cuando lo estamos pasando bien queremos detenerlo, pero no podemos, y cuando lo pasamos mal queremos que pase deprisa. Siempre queremos dominarlo y eso es un delirio. Todo se mueve y no controlamos nada"
Y me interesa, me fijo en lo que incorpora y me atrapa. Porque el tiempo corre. Cronos no se para. Te equivocas, para aprender y "te caes,para levantarte": ¿tiempo perdido? Lo pasas divinamente y no importa el tiempo. Haces lo que sientes y el tiempo no empaña tu certeza momentánea. Suelo llegar tarde cuando me fijo en el tiempo. Incluso me desubico cuando pienso en cuanto falta o cuando llegaré. Los mejores exámenes son: fugaces, así como la relación con las amistades. Cuanto más atemporales, mejor. La variable tiempo debería ser un regalo para proponer encuentros entre nosotros. Un presente sin ánimo cuantitativo. Una realidad inmediata y digna. Un aliado firme y puntual. ¡Oh! Cuantos pesares vive uno a veces pensando en el cuanto faltará... En dominar el cronómetro...
...Y captar que cuanto menos consciente es uno, más le ayudan los relojes...
Montag, 29. Januar 2007
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